Un día pasa. Pasa que estas de pie en algún lado y te
das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor. No
quieres ser el puto pringado al que le has reventado la cara, y tampoco tu padre, ni tu hermano, ni nadie de tu puta
familia. Ni quieres ser la
señora jueza, ni siquiera quieres ser tú. Sólo quieres salir
corriendo. Salir
a toda ostia del sitio en el que estas, y de
repente ocurre, algo se acciona, y en
ese momento sabes que las cosas van a cambiar: ya han cambiado, y que a partir de ahí ya no volverán
a ser lo mismo nunca, y cuando ocurre, lo sabes.
